lunes




Años 20, España.


"Los españoles conocieron el hedonismo, la buena vida, y por consecuencia se incremento el vicio del tabaco inhalado (el celebre rape). Todos los hombres que se preciaba de elegantes llevaban en su bolsillo un bonito recipiente, en forma de caja, donde había polvo de tabaco (rapé), que se intercambiaba como signo de cortesía ¿quieres echar un polvo?. Pero como era de mala educación inhalar ante señoras, los hombres cuando sentían el síndrome de abstinencia se salían del salón, con la excusa de echar un polvo. 
Pero muchas veces la ausencia del salón, no era exactamente para inhalar rapé sino para tener un encuentro con alguna damisela en las habitaciones altas que tenían todas las casas de "buena familia", y se ausentaba diciendo: voy a echar un polvo, y se perdía por las habitaciones, donde se encontraba con su amante para un encuentro sexual."

 ...Pero esto ya pertenece a la parte de la historia, de cuando el sexo enseñó al amor, una buena forma de fusionarse.

Pasan y pasan los eneros.





























1 comentario:

Sabela Abreu Capón dijo...

Yaii gracias por pasartee!!!

Ahora que leo tu entrada la expresión echar un polvo ya no me parece tan explícita!!:) jajaj

Un besooo

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